¡La historia de los empresarios huachanos que formaron una bolsa para pagar los servicios de elementos militares encargados de eliminar a presuntos subversivos, bajo el liderazgo de Julio FaÂvre a fines de los ochenta y coÂmienzos de los noventa, ha conmovido a la opinión pública, en momentos en que se impone su nombramiento como presidente del Fondo para la ReconsÂtrucÂción Integral de las Zonas AfecÂtadas por los Sismos (Forsur), que se enÂcargará de dirigir la inÂterÂvención del Estado en la zona afectada por el sismo. LA PRIMERA ha seguido indagando los anÂtecedentes del personaje. Aquà algunos elementos adicionales.
Empresarios fujimoristas
Como la casi totalidad de los empresarios peruanos, don Julio Favre Carranza apoyó decididamente la candidatura de Mario Vargas Llosa en 1990 y su decisión de ponerse directamente al frente de la lucha antisubversiva y quedó convertido en una más de las desconsoladas viudas que produjo el sorprendente triunfo de Alberto Fujimori. No tardó, sin embargo, en reacomodarse a la nueva situación. En 1991, fue propuesto por Arturo Woodman para asumir una nueva responsabilidad referida a la seguridad del gremio y sus dirigentes, frente a las amenazas de Sendero Luminoso, lo que sin duda tenÃa que ver con sus precedentes en el norte chico.
Fue Woodman el que lo presentó con Vladimiro, que rápidamente captó que el hombre de los pollos no se iba por las plumas y tenÃa una innata habilidad para adaptarse al lenguaje militar. Los que lo recuerdan ese año en las reuniones que preparaban la nueva legislación antiterrorista indican que sus palabras más usadas eran “extirparlosâ€, “eliminarlosâ€, “arrasarlosâ€. Lo que estaba en revisión entonces era ni más ni menos que el borrador del DL. 796, que reorganizaba el servicio de Inteligencia y lo convertÃa en un suprapoder, estableciendo el novÃsimo criterio de la contrainteligencia operativa, que implicaba que los encargados de la obtención de información estratégica ya no se limitaÂrÃan a entregarla a sus comandos, sino que tendrÃan la responsabilidad de actuar como un sistema independiente golpeando objetivos del enemigo. El decreto fue frenado en el Senado de la época y observado, lo que al final se transformarÃa en un pretexto para el golpe de abril de 1992.
Montesinos, sus generales y sus empresarios quedaron con las manos libres para aplicar un sistema que ya habÃa empezado a ejecutarse en los años finales del primer gobierno de GarcÃa, que era el de la destrucción de las esÂtructuras no armadas de Sendero Luminoso. Lo mismo que Favre habÃa impulsado en el norte chico. El sistema operativo del SIN eran en realidad equipos de asesinos profesionales que detenÃan, interrogaban, torturaban, mataban y desaparecÃan a los dirigentes sociales, profesores, estudiantes y periodistas que consideraban funcionales a la acción senderista. Cientos de personas desaparecieron bajo este sistema.
Licencia para eliminar
La tesis que muchos militares y empresarios han esgrimido paÂra justificar esta lÃnea de acción fuera de la ley era que si no matabas, ellos te mataban. El general Pérez Documet fue especialmente enfático en su declaración anÂte la Comisión de la Verdad cuando dice que eliminar significa matar y ellos mataban aun al que estaba desarmado o rendido, o sea lo eliminaban.
El proceso de extradición contra Fujimori está basado en los principios de la legislación universal de derechos humanos, que considera no sólo ilegÃtimos estos actos sino que los califica como crÃmenes de lesa humanidad.
Raúl Wiener
Unidad de Investigación